22 jun. 2017

Bruno Bettelheim - Los tres cerditos




Principio del placer frente a principio de la realidad

El mito de Hércules trata de la elección entre el principio del placer y el principio de la realidad. El cuento de «Los tres cerditos» se basa también en el mismo tema. 

Historias como la de «Los tres cerditos» son muy apreciadas por los niños por encima de todos los cuentos «realistas», especialmente si el narrador las presenta con sentimiento. Los niños quedan extasiados si se representa ante ellos la escena de los soplidos y resoplidos del lobo ante la puerta del cerdito. «Los tres cerditos» enseña al niño pequeño, de forma agradable y dramática a la vez, que no debemos ser perezosos ni tomarnos las cosas a la ligera, porque, si lo hacemos, podemos perecer. Los planes y previsiones inteligentes combinados con el arduo trabajo nos harán vencer incluso a nuestro enemigo más feroz: el lobo. Esta historia nos muestra, también, las ventajas que comporta el crecimiento, puesto que al tercer cerdito, que es el más listo, lo pintan normalmente como el mayor y el más grande. 

Las casas que construyen los tres cerditos son símbolos del progreso en la historia del hombre: desde una choza sin estabilidad alguna, a una de madera, llegando finalmente a la sólida casa de ladrillos. Desde el punto de vista interno, las acciones de los cerditos muestran el progreso desde la personalidad dominada por el ello hasta la personalidad influenciada por el super-yo, pero controlada esencialmente por el yo. 

El más pequeño de los tres cerditos construye su casa con paja y sin cuidado alguno; el segundo utiliza troncos, pero ambos completan su refugio lo más rápido que pueden y sin el menor esfuerzo, pudiendo así jugar el resto del día. Al vivir de acuerdo con el principio del placer, los dos cerditos pequeños buscan la gratificación inmediata sin pensar en absoluto en el futuro ni en los peligros que implica la realidad, aunque el mediano dé muestras de madurez al intentar construir una casa algo más sustancial que el pequeño. 

De los tres tan sólo el mayor ha aprendido a comportarse según el principio de la realidad: es capaz de posponer su deseo de jugar, y actúa de acuerdo con su capacidad para prever lo que puede ocurrir en el futuro, incluso es capaz de predecir correctamente la conducto del lobo, del enemigo o extraño que intenta seducirnos y atraparnos; por esta razón, el tercer cerdito puede vencer a fuerzas mucho más poderosas y feroces que él. El lobo destructor y salvaje representa las fuerzas asociales, inconscientes y devoradoras contra las que tenemos que aprender a protegernos, y a las que uno puede derrotar con la energía del propio yo.

«Los tres cerditos» causa en los niños un impacto mucho mayor que la fábula de Esopo «La cigarra y la hormiga», semejante pero claramente moralista. En dicha fábula, una cigarra, que se está muriendo de hambre en invierno, pide a una hormiga el alimento que, durante todo el verano, ha estado recogiendo laboriosamente. Ésta pregunta a la cigarra qué ha hecho durante todo el verano, y al enterarse de que había estado cantando, sin preocuparse de trabajar, le niega su ayuda, aduciendo: «Ya que pudiste cantar durante todo el verano, puedes también bailar durante el invierno». 

Este es un final típico de las fábulas que son, igualmente, cuentos populares que han ido pasando de generación en generación. «Una fábula es, en su estado original, una narración en la que, con fines moralistas, unos seres irracionales, y a veces inanimados, actúan y hablan como si tuvieran intereses y pasiones humanas» (Samuel Johnson). Ya sea de modo beato o divirtiéndonos, las fábulas afirman siempre, y explícitamente, verdades morales; no hay ningún significado oculto, no queda nada para nuestra imaginación. 

Por el contrario, el cuento de hadas deja cualquier decisión en nuestras manos, incluso la posibilidad de no tomar decisión alguna. Depende de nosotros si queremos aplicar algo del cuento a la vida real o, simplemente, regocijarnos con los sucesos fantásticos que nos relata. Nuestra propia satisfacción es lo que nos lleva a responder, en la diversión, a los significados ocultos, relacionándolos con nuestra experiencia de la vida y con nuestro actual estado de desarrollo personal. 

La comparación de «Los tres cerditos» con «La cigarra y la hormiga» acentúa las diferencias entre el cuento de hadas y la fábula. La cigarra, al igual que los cerditos y el niño mismo, se dedica a jugar sin preocuparse lo más mínimo por el futuro. En ambas historias, el niño se identifica con los animales (pues sólo un hipócrita podría identificarse con la odiosa hormiga, del mismo modo que únicamente un niño mentalmente enfermo se identificaría con el lobo); no obstante, después de proyectarse en la cigarra, no queda ya ninguna esperanza para el niño, según la fábula. Relegada al principio del placer, la cigarra no puede esperar más que la perdición; se trata de una situación de «dos alternativas», en la que, una vez hecha la elección, las cosas permanecen invariables para siempre. 

Sin embargo, el hecho de identificarse con los cerditos del cuento nos enseña que existe una evolución; posibilidades de progreso desde el principio del placer hasta el principio de la realidad, que, después de todo, no es más que una modificación del primero. La historia de los tres cerditos aconseja una transformación en la que gran parte del placer permanece reprimida, puesto que ahora la satisfacción se busca respetando las demandas de la realidad. El tercer cerdito, listo y juguetón, engaña al lobo varias veces: primero, cuando éste intenta, en tres ocasiones, atraer al cerdito fuera de la seguridad de su casa, apelando a sus deseos orales y proponiéndole excursiones en las que ambos encontrarán deliciosos manjares. El lobo intenta persuadir al cerdito diciéndole que podrían robar primero nabos, luego manzanas y, más tarde, incluso visitar a un hada. 

Sólo después de fracasar en estos intentos, el lobo trata de entrar para matarlo. Pero para ello ha de penetrar en la casa del cerdito, que vuelve a vencer, pues el lobo se desliza por la chimenea hasta caer en agua hirviendo y quedar convertido en carne cocida para el cerdito. Se ha hecho justicia: el lobo, que ha devorado a los otros dos cerditos y quería devorar también al tercero, termina siendo comida para este último. 

Así, además de dar esperanzas al niño, al que durante toda la historia se ha invitado a identificarse con uno de los protagonistas, se le muestra que, desarrollando su inteligencia, puede vencer a contrincantes mucho más fuertes que él. 

De acuerdo con el primitivo (e infantil) sentido de justicia, sólo son destruidos aquellos que han hecho algo realmente malo, sin embargo la fábula parece decirnos que es erróneo disfrutar de la vida cuándo resulta satisfactoria, como en verano. Todavía peor, en esta fábula la hormiga se convierte en un animal odioso, sin ningún tipo de compasión por el sufrimiento de la cigarra, y aquélla es la figura que el niño debe tomar como ejemplo. 

Por el contrario, el lobo es, evidentemente, un animal malo porque desea destruir. La maldad del lobo es algo que el niño reconoce en su propio interior: su deseo de devorar, y sus consecuencias, es decir, la angustia ante la posibilidad de experimentar en sí mismo igual destino. Así pues, el lobo es una externalización, una proyección de la maldad del propio niño; y la historia muestra cómo ésta puede manejarse de modo constructivo. 

Las distintas excursiones en las que el cerdito mayor obtiene comida de modo honesto suelen olvidarse fácilmente, pero constituyen una parte importante de la historia, ya que ponen de manifiesto la diferencia existente entre comer y devorar. El niño, inconscientemente, la asimila como la diferencia que hay entre el principio del placer descontrolado, cuando uno quiere devorarlo todo en seguida, ignorando las consecuencias, y el principio de la realidad, según el cual se consiguen alimentos de manera inteligente. El mayor de los cerditos se levanta temprano para traer a casa los dulces antes de que el lobo aparezca en escena. ¿Cómo se puede demostrar mejor en qué consiste y cuál es el valor de actuar según el principio de la realidad, sino presentando al cerdito, que se levanta pronto por la mañana para asegurarse la deliciosa comida y evita, así, los malvados deseos del lobo? 

Normalmente, en los cuentos de hadas es el niño más pequeño quien al final se alza victorioso, aunque en un primer momento le creamos insignificante y lo menospreciemos. «Los tres cerditos» se sale de esta norma, al ser el mayor quien, a lo largo de todo el cuento, muestra ser superior a los otros dos. Podemos encontrar una explicación al hecho de que los tres cerditos sean «pequeños» e inmaduros, como lo es el propio niño. Éste se identifica progresivamente con cada uno de ellos y reconoce la evolución de esta identidad. «Los tres cerditos» es un cuento de hadas por su final feliz, y porque el lobo recibe lo que se merece. 

El sentimiento de la equidad del niño queda satisfecho cuando el lobo recibe su castigo, pero se ofende su sentido de la justicia al dejar morir de hambre a la cigarra, aunque ésta no hiciera nada malo. Los tres cerditos representan los distintos estadios del desarrollo humano, y, por esta razón, la desaparición de los dos primeros cerditos no es traumática; el niño comprende, inconscientemente, que tenemos que despojarnos de nuestras primeras formas de existencia si queremos trascender a otras superiores. Al hablar a los niños del cuento de «Los tres cerditos», encontramos sólo regocijo en cuanto al merecido castigo del lobo y la astuta victoria del cerdito mayor; no se manifiesta dolor alguno por el destino de los dos pequeños. Incluso un niño de corta edad puede comprender que los tres cerditos no son más que uno solo en sus distintas etapas, cosa que adivinamos por sus respuestas al lobo, utilizando exactamente las mismas palabras: «No, no, no, que me vas a comer». Si sobrevivimos únicamente en una forma superior de identidad, es porque así debe ser. 

«Los tres cerditos» guía el pensamiento del niño en cuanto a su propio desarrollo sin decirle nunca lo que debería hacer, permitiendo que el niño extraiga sus propias conclusiones. Este método contribuye a la maduración, mientras que si explicamos al niño lo que debe hacer lo único que conseguimos es sustituir la esclavitud de su inmadurez por la servidumbre que implica seguir las órdenes de los adultos.


En algunas versiones más recientes los dos cerditos pequeños sobreviven, lo cual despoja al cuento de su impacto original. Existen algunas modificaciones en que los cerditos poseen un nombre, cosa que disminuye la posibilidad de que el niño los considere como representaciones de los tres estadios de desarrollo. Por otra parte, algunas versiones afirman que la búsqueda del placer impidió que los cerditos pequeños construyeran sus casas más sólidas, y, por lo tanto, más seguras; el más pequeño hace su refugio de barro porque resulta muy agradable revolcarse en él, mientras que el segundo cerdito se sirve de coles para construir su vivienda porque le encanta comerlas.

En Psicoanálisis de los cuentos de hadas
© Francois Leclaire/Sygma/CORBIS

Henry D. Thoreau - Desobediencia civil y otros escritos


Henry D. Thoreau - Desobediencia civil y otros escritos

Figura singular y enemiga de convenciones, el estadounidense Henry D. Thoreau (1817-1862) desarrolló una obra fértil y heterogénea impregnada de un individualismo y de una integridad radicales. Si su obra más conocida, «Walden», fue el resultado de su voluntad de experimentar la libertad y la vida autosuficiente en la naturaleza, en sus «Diarios», ensayos y conferencias fue consignando su propia construcción como persona. Su ideología fue heterodoxa, radical, casi libertaria, antiimperialista y antiesclavista, y su influencia en los movimientos contemporáneos de desobediencia civil, desde Gandhi a nuestros días, ha sido enorme. De su discurso, tan firme como revolucionario, y que por otro lado, lejos de haber perdido actualidad, se revela hoy más que nunca como un referente para una sociedad asustada y secuestrada por poderes tan difusos como sospechosos, son excelente muestra los cuatro ensayos reunidos en este volumen —«Una vida sin principios», «Desobediencia civil», «La esclavitud en Massachusetts» y «Apología del capitán John Brown»— que la introducción de Juan José Coy ayuda a situar en el contexto oportuno.

James George Frazer - La rama dorada


James George Frazer - La rama dorada

James George Frazer (1854-1941), originario de Glasgow, Escocia, profesor y socio del Colegio de Estudios Sociales y Antropológicos de la Universidad de Cambridge, publicó en 1890 su primera versión de La rama dorada. Magia y religión en dos volúmenes. La segunda edición (1907-1915) creció hasta alcanzar los doce tomos que finalmente redujo a uno en 1922, que fue traducido al español y publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1944. A partir de entonces, las reimpresiones han sido continuas. El libro de Frazer debe su éxito a que ha hecho comprensible a la mentalidad occidental una amplia gama de usos y costumbres primitivas, descritas a su vez en un estilo que no está lejano del de la literatura.

La rama dorada tiene raíces mágicas y poéticas, es mencionada por Virgilio en una de sus poesías y, posteriormente, el pintor inglés Turner pintó el paisaje del lago del bosque de Nemi, Italia, llamado también 'el espejo de Diana' y, siguiendo la leyenda narrada por Virgilio, tituló a su cuadro La rama dorada.

Como es común, tras la belleza del lago, del cuadro de Turner y de la poesía de Virgilio, se esconde el primitivismo: en el bosque que rodea al lago merodeaba, según las leyendas de la Antigüedad, un sacerdote del culto de Diana armado con una espada y que mataba a quien se atreviera a penetrar en el bosque.

Frazer inició la escritura de este libro para explicar y explicarse el porqué de esta leyenda: el resultado superó sus aspiraciones: no sólo descubrió la trama oculta por la leyenda sino que, al mismo tiempo, delineó una teoría sobre las formas que fue adquiriendo el conocimiento.

Rainer Maria Rilke - Rodin


Descarga: Rainer Maria Rilke - Rodin

París, Rodin y un encargo se le antojan a Rilke las soluciones en una época llena de dificultades económicas y personales. El estímulo de Rodin «Hay que trabajar y sólo trabajar» y un puesto como secretario con alojamiento en su casa de Meudon traducirán el conflicto interior del poeta en una divisa que hará fortuna en su obra: transformar la angustia en «cosas» de arte. Libro-himno, pues, al Viejo soberano. Tributo de admiración hacia la figura y la obra del escultor, pero también oportunidad para incorporar la disciplina, el oficio y el trabajo a su propio quehacer poético. Su poesía de «porcelana» había de transformarse en «mármol», dijo Musil. Y serán la contemplación paciente de las cosas y el rigor de observación del maestro los que propicien con esta obra el inicio de la etapa media del poeta, la del «decir objetivo» y el «poema-cosa» de los Nuevos poemas.

19 jun. 2017

César Aira - La aparición de un oso




Había un oso haciendo estragos en las aldeas más cercanas a la montaña (y ésta era la más cercana de todas), un oso grande, ferocísimo y grotesco. Había habido una alarma, dos semanas atrás, y hasta el momento seguían en la misma posición de incertidumbre.

—Es irrisorio —dijo Lu Hsin—. ¿Cómo no encontrar a una bestia de semejante tamaño? ¡En dos semanas!

El extranjero apoyaba a Hua:

—Pueden disimularse perfectamente en un montón de hojas.

—Señor —dijo Lu con cierta severidad—: no estamos hablando de un montón de hojas.

Recordó en ese momento que él había preparado un comentario, años atrás, para una obra antigua, escrita por un anónimo provincial en los albores de las Cinco Dinastías. Era un librito que se llamaba Los 52 modos de atrapar al oso. Lu había redactado un prólogo, algunas notas, y un apéndice ligeramente más científico que el texto, que era una fantasía no desprovista de buenas ideas., El mismo lo había hecho imprimir, un pequeño folleto, del que tenía todavía algunos ejemplares en la casa (y el librero Pía tenía todo el resto de la edición, si es que no la había botado). Ahora podrían desempolvarlos aprovechando la oportunidad... Pero qué lamentable, bien pensado, era que hubiese que esperar la aparición de un oso, de un oso de verdad, para vender una obra literaria.


En Una novela china
Imagen: © Ricardo Ceppi/Corbis

Walt Whitman - Hojas de hierba & Selección de prosas


 Walt Whitman - Hojas de hierba & Selección de prosas

Hojas de hierba es la gran epopeya americana y una de las grandes epopeyas de la literatura universal: con una voz tan vigorosa como sutil, canta el nacimiento de los Estados Unidos y su desarrollo como nación. Sus poemas recogen la bullente diversidad del país, sus heterogéneos pobladores y sus paisajes inabarcables, y su carácter indómito, irreverente, exento de artificios. Es una épica democrática, que arrumba los viejos principios de las sociedades europeas y las igualmente viejas estéticas que los ensalzaban, y proclama las esperanzas y necesidades del Nuevo Mundo, donde ricos y pobres, hombres y mujeres, blancos y negros, están llamados a ser libres e iguales, y los afectos imperan sobre los intereses. Pero Hojas de hierba es también el retrato de una persona, Walt Whitman, que vierte sus pasiones singulares y sus anhelos más íntimos en sus páginas: «Esto no es un libro: / quien lo toca, toca a un hombre», escribe en un poema tardío. El amor por la naturaleza, la fuerza de su erotismo, la turbulencia de la vida en Nueva York y el abrumador ímpetu musical de su voz encuentran un eco dilatado en los poemas del libro. Para Harold Bloom, Whitman constituye el centro del canon norteamericano, porque toda «voz que en nuestra literatura contemporánea se alza en soledad, herida o estoica, tiende a asumir tonalidades whitmanianas».

Charles Baudelaire - Diarios íntimos


Charles Baudelaire - Diarios íntimos

Los textos conocidos como Diarios íntimos —en verdad anotaciones marginales, entrevisiones, ensayos en estado larval—, constituyen una inigualable introducción del pensamiento vivo de Baudelaire. Con estas astillas y estallidos —los títulos de ambas secciones son: Mi corazón al desnudo y Cohetes— queda demostrada una vez más esa noción central de un arte logrado, aquel capaz de materializar las más personales intuiciones a la vez que de hacerse coherente con un pensamiento implícito, no siempre visible a primera vista, pero activo. Es en la crítica a la sociedad moderna y, dentro de ella, a ciertos preconceptos acerca del escritor y la literatura, donde persiste nítida la actualidad del gran poeta francés.

Fiódor Dostoyevski - Humillados y ofendidos


Fiódor Dostoyevski - Humillados y ofendidos

Humillados y Ofendidos, primera gran novela que escribió Dostoyevski, trata un tema de hondo contenido social: el drama del hombre que ha sido injustamente vejado y oprimido… de los seres que sufren y reclaman justicia por las humillaciones y ofensas de que son víctimas.

El protagonista de la novela es Vania, un joven escritor que cuenta la historia de estos seres, a quienes él ampara y por quienes intercede. Así, en él se unen los sufrimientos de los personajes: Nikolai Ijméniev, un honrado propietario campesino que ha sido despojado y arruinado por el príncipe Valkovskii; Natascha, su única hija, seducida por Alioscha (hijo de Valkovskii); Nelly, una huérfana cuya madre también fue abandonada por el príncipe…

Mientras Valkovskii es un ser maléfico que manipula las vidas de los demás sin el menor escrúpulo, Vania encarna una ardiente voluntad de procurar la felicidad para todos, aun a costa de la suya propia.

Friedrich Hölderlin - Ensayos



Se reúnen en este volumen todos los ensayos de un autor que no cultivó el ensayo como género, pero que nos dejó en sus escritos testimonios de su reflexión sobre su propia labor poética en trabajos como "Sobre los diferentes modos de poesía", "Sobre el modo de proceder del espíritu poético",... En otros textos, Hölderlin se enfrenta con la obra de los clásicos: "Notas sobre Edipo y Antígona ", "Fragmentos de Píndaro", o con temas diversos. Así: "Sobre la religión", "El devenir en el perecer" y otros. Se incluye igualmente el "Proyecto" que suele subtitularse "el más antiguo programa de sistema del idealismo alemán", que, aunque redactado materialmente por Schelling, parece haberlo sido bajo la inspiración directa de Hölderlin en 1795, para ser después copiado por Hegel en 1796. La versión de estos textos ha sido realizada por Felipe Martínez Marzoa, catedrático de filosofía en la Universidad de Barcelona, traductor también de Kant al castellano y de Sófocles al gallego, y autor de numerosas obras de filosofía entre las que cabe destacar, por su relación con este trabajo, De Kant a Hölderlin (1992) y Hölderlin y la lógica hegeliana (1995).

William Shakespeare - La temepestad


William Shakespeare - La temepestad

Última obra teatral escrita en solitario por William Shakespeare; La tempestad pertenece a la serie de piezas de este autor que funden el ámbito de lo real con lo mágico y lo maravilloso. Próspero, duque legítimo de Milán, ha sido expulsado de su posición por su hermano y se encuentra en una isla desierta tras naufragar su buque. La obra comienza con una fuerte tormenta, desatada por Ariel (a mandato de Próspero), cuando adivina que su hermano Antonio viaja en un buque cerca de la isla en la que se encuentra. En ella, Próspero cuenta con la compañía de su hija Miranda y descansa con sus numerosos libros dedicándose al estudio y el conocimiento de la Magia. Próspero entra en contacto con espíritus como Ariel. Con su ayuda, desde el caos y la locura, Próspero tejerá un encantamiento que le permitirá iniciar su venganza. El examen de la relación entre realidad y ficción, así como entre el hombre y mago y las criaturas a las que libera, pero también somete, otorgan a «La tempestad» un lugar entre las obras más universales del autor inglés

Fernando Pessoa - La educación del estoico

Fernando Pessoa - La educación del estoico

Del baúl que Fernando Pessoa legó a la posteridad —de donde salen los papeles manuscritos o mecanografiados, firmados por diferentes personajes, que conforman buena parte de su obra— surgió un misterioso cuaderno de tapas negras atribuido al Barón de Teive, que comenzaba con una decidida afirmación de voluntad suicida y que iba encabezado con el subtítulo «la imposibilidad de hacer arte superior». Más que un manual teórico o una guía de consejos prácticos para la vida —o para la muerte—, La educación del estoico es crónica personal de todo un camino voluntariosamente dispuesto: el ejercicio de la razón y sus armas para erradicar el dolor y, consecuentemente, la abdicación —lúcida, implacable, irónica— ante la vida.

Jorge Luis Borges - Los poetas



Otra costumbre de la tribu son los poetas. A un hombre se le ocurre ordenar seis o siete palabras, por lo general enigmáticas. No puede contenerse y las dice a gritos, de pie, en el centro de un círculo que forman, tendidos en la tierra, los hechiceros y la plebe. Si el poema no excita, no pasa nada; si las palabras del poeta los sobrecogen, todos se apartan de él, en silencio, bajo el mandato de un horror sagrado (under a holy dread). Sienten que lo ha tocado el espíritu; nadie hablará con él ni lo mirará, ni siquiera su madre. Ya no es un hombre sino un dios y cualquiera puede matarlo. El poeta, si puede, busca refugio en los arenales del Norte.

Jorge Luis Borges en El informe de Brodie

17 jun. 2017

Alejandra Pizarnik - Un ciclo de desdichas


Alejandra Pizarnik - Un ciclo de desdichas


Jueves, 14 de agosto

  Fui con mi madre a Avellaneda. Vergüenza y culpa por lo fácil que resulta contentar a mi madre. Pero no, no es fácil. Antes, es imposible entenderla.

  Anoche me auguraron un ciclo de desdichas que duraría hasta fines de este año. La culpa es de Saturno (¿o acaso dijeron Urano?) ubicado sobre Tauro. Sería tan fácil creer estos nefastos augurios. Puesto que mi soledad es, ahora, absoluta; puesto que trabajo con dificultades; puesto que no publico; puesto que gasté todo el dinero de la beca y pronto tendré que pedir o buscar un trabajo. (Es entonces cuando sobrestimaré mi vida actual, exenta de todo horario, de todo compromiso.)

  Otras inquietudes: ¿por qué Elizabeth telefoneó a Silvina y por qué S. se interesó por ella?, ¿qué pasará con la promesa de F. de presentarme a esa «dama tan refinada» como en mis mejores sueños edípicos?, ¿y yo, acaso no cerré esa posibilidad llamando anónimamente?, ¿y por qué terminó tan brutalmente el incipiente encuentro con Martha?, ¿qué le desagradó en mí o (mejor) qué me desagradó en ella?, ¿y por qué D. no me telefonea más?

  ¿Estas preguntas delimitan una crisis en mis relaciones con los amigos y conocidos? Creo que lo mejor que puedo hacer es no hacer nada. Salidas y encuentros casuales y el resto a solas. No voy a remendar la tela del dulce encuentro. Y pienso en D., quien se ha portado traidoramente (por ella mi exaltación por V. y, luego, por M.). No le guardo rencor a D. (la única persona peligrosa sería Elizabeth, pues soy su rival más fuerte).

  Quiero decirme o disuadirme acerca de la falta de sentido de mis relaciones con la gente. Quiero hacerme comprender que sólo si termino «la obra» y si reescribo los poemas (el i. musical) mi vida tendrá algún sentido.

  Lecturas: Jarry, La vida es sueño.


En Diarios
Cuaderno de agosto de 1969 a abril de 1970