Biblioteca Ignoria

Literatura y artes

23 feb. 2018

Juan L. Ortiz - Uno, el más mínimo...


Juan L. Ortiz - Uno, el más mínimo...

"Deja las letras y deja la ciudad…
Vamos a buscar, amigo , a la virgen del aire…
Yo sé que nos espera tras de aquellas colinas
en la azucena del azul…
Yo quiero ser, amigo,
uno, el más mínimo, de sus sentimientos de cristal…
o mejor, uno, el más ligero, de sus latidos de perfume…
¿No estás tú también
un poco sucio de letras y un poco sucio de ciudad?"

Deja las letras (fragmento)

Alejandra Pizarnik - Sueño


Alejandra Pizarnik - Sueño

Anteojos-máscara. Yo tenía miedo de ponérmelos, pues eran de vidrio muy fino. Pero en el ojo derecho tenía una suerte de diamante cuadrado de vidrio o piedra de aumento.

La máscara se convierte en una muñeca. Tiene adjuntada una boquilla color borra de vino, preciosa.

Al descalzar a la muñeca de un zapatito azul muy lindo aparecen en el talón muchísimas varitas con pañuelos en la cabeza.

Diarios, martes 22 de diciembre 1970

Jorge Luis Borges - Cortázar y el dulce de leche


Jorge Luis Borges - Cortázar y el dulce de leche

BORGES: «La gente me habla de Cortázar como de un traidor, porque se ha hecho ciudadano francés. Yo no creo que tenga ninguna importancia. ¿O después de esa operación mágica ya no le gusta el dulce de leche?

Borges en los diarios de Bioy Casares

Adolfo Bioy Casares - Como los augures


Adolfo Bioy Casares - Como los augures

"En cuanto a nosotros mismos, nos imaginamos transparentes; no lo somos. Lo que sabe de nosotros el prójimo, lo sabe por una interpretación de signos; procede como los augures que estudiaban las entrañas de animales muertos o el vuelo de los pájaros."

En Cavar un foso

22 feb. 2018

Enrique Mono Villegas - Hasta un segundo antes

Enrique Mono Villegas - Hasta un segundo antes

Yo siempre dije que había tres clases de pianistas: los que no tocan nada, que son los que más escucha el público; los que tocan mal y siguen tocando mal durante toda su vida, sin ninguna variante; y los que, como yo, tratan de tocar mejor cada día, sin conseguirlo, hasta un segundo antes de morirse.

Konstantinos Kavafis - El dios abandona a Antonio


Konstantinos Kavafis - El dios abandona a Antonio

Cuando de pronto, a media noche oigas
pasar una invisible compañía
con exquisitas músicas y voces,
no lamentes en vano tu fortuna
que cede al fin, tus obras fracasadas,
los ilusorios planes de tu vida.
Como dispuesto de hace tiempo, como valiente, dile
adiós a Alejandría que se aleja.
Y sobre todo no te engañes: en ningún caso pienses
que es un sueño tal vez o que miente tu oído.
A tan vana esperanza no desciendas.
Como dispuesto de hace tiempo, como valiente, como
quien digno ha sido de tal ciudad, acércate
a la ventana. Y ten firmeza, oye
con emoción, mas nunca
con el lamento y quejas del cobarde,
goza por vez final de los sones,
la música exquisita de la tropa divina,
despide Alejandría que así pierdes.

Versión: Elena Vidal y José Ángel Valente

Adolfo Bioy Casares - En honor de Mujica Lainez


Adolfo Bioy Casares - En honor de Mujica Lainez

Se reúnen escritores en una comida en honor de Mujica Lainez. El homenajeado se hace esperar; pasadas las once, por fin llega, principesco y afectado, saludando lánguidamente con manos anilladas. Claramente se oye la voz de Silvina Bullrich:

—Tenía que llegar tarde, naturalmente, el maricón de mierda.

Interrumpiendo apenas los saludos, Mujica Lainez contesta en el acto, con voz igualmente clara:

—Callate, vos, gaucho con concha.

En Descanso de caminantes